El tiempo cambia todo. Un
día en las nubes, otro día en el suelo. Un día blanco, otro día negro. Un día
te odio, otro día te quiero. Y así, con extremos a diario. Todo es una
constante evolución, por eso nada es para siempre, por eso nunca digas nunca.
Porque todo puede cambiar en cualquier momento. Porque tú no volverás a ser el
que eres ni eres el que fuiste. Ni él. Ni ella. Ni nadie. La vida pasa y toca apechugar y adaptarse. Todo cambia, y es algo que tenemos que aceptar,
por eso mismo habrá que acostumbrarse a no acostumbrarse a nada, a rotar, a
girar, a cambiar, como nómadas, nómadas buscando cómo sobrevivir al medio. Y ese medio es la vida. Y la vida es muy, en fin, suya. Acostumbrarse a adaptarse al medio. A la realidad. A los cambios. Y, espero, que pronto vengan más.
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