Tengo tantísimas ganas de pintar que quiero morirme. En serio.
Y os lo cuento pues porque puedo, mira. Tengo ganas de pintar. Mucho y todo el rato. No tengo acuarelas, ni lápices buenos, ni pinceles, ni lienzos, ni cartulinas, ni rotuladores que no estén gastados ni pinturas enteras. ¿Pero y qué? Me muero por pintar. Podría hacerlo con cualquier cosa, solamente quiero pintar...
Ahora. En este mismo momento. Quiero pintar una bañera llena de flores... Una bañera de flores a acuarela, contigo dentro.
¿Y por qué una bañera? Obvio.
¿Y por qué con flores? Tremendamente evidente.
¿Y qué es lo que hago? Tumbarme en el suelo y lloriquear porque tengo que estudiar tanto que no puedo ni pintar, ni leer, ni escribir, ni salir, ni dormir, ni ver dibujos, ni rascarme los... barriga. Ni rascarme la barriga.
Segundo es duro; ser yo mucho más.
Y no me toques el tema... no me toques el tema porque ya sabes como me pongo...
¿Que en realidad podría hacer todo eso estudiando lo mismo? ¡Los... barriga! ¡¡BARRIGA!! Dibújame tú una bañera llena de flores con una agenda como la mía, pedazo de gilipollas. La barriga los cojones. Se acabaron los eufemismos para ti.
Y no, no me refiero a la agenda que tengo llena de dibujitos, textos y fantasías asesinas. Me refiero a la agenda de trab... A la agenda de deb... A la agenda soc... ¡A la agenda!
¡Tengo una vida muy ajetreada, vale! ¡Ser yo no es comer cereales viendo la tele y mirar mal a todo Dios!
Qué me dejes en paz seguir llorando tumbada en el suelo.
Deprimente tu puta madre.
Yo venía de buenas a contarte que me apetece pintar un lago lleno desangre con tu cuerpo flotando dentro... y me saltas con estas. Vete a hablarle de estudios, agendas y acuarelas a tu primo el de Valencia.
¿Cómo?
No, a mí no me la montes ahora.
¿Y qué he dicho?
Una bañera de flores.
Pues eso...
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