lunes, 25 de enero de 2016

Muerte al Amor

Decían de cantar a solas en la oscuridad como metáfora... sin conocer realidad alguna comparable a dicho tal. No haberse encontrado solos y asfixiados por vida facilitaba el asunto; no toparse con oscuridad y prisión en plena calle bajo el sol, también. 
Decían de dudas irrelevantes, de sonetos incompletos y métricas inconexas, sin percatar ni un solo canto que no arrastrara incertidumbre, sin objetar un solo verso que no cargara incomprensión.
Decían de religiones y verdades absolutas, de filosofías y entendimiento total de la lengua... pero no conocían aún una sola letra más allá de A de Amor. 

Y Amor se levantaba de la cama a diario... para resbalar la espalda por el borde, apoyar los párpados en el suelo y llorar fuerte y deprisa hasta quedarse sin voz. 

Amor siempre lloraba en las noches de verano y buscaba a tientas lápices de colores que pintaban solo en gris. Lloraba y dibujaba pentagramas, y componía acordes, y se hacía preguntas sin respuesta tratando de encajar sílabas al ritmo. Se enrollaba en la colcha veraniega (que si algo hace en esta vida es dar calor y estorbar), y trataba de imaginar formas en la más absoluta oscuridad. Con lo que él había sido y lo poco que ya quedaba... con todas las mentiras que siempre a su espalda acostumbraba a llevar... 
Desgarros arrepentidos y alaridos de vergüenza frente a cada idea de seducción por la que Ignorancia le pudo llevar. Buscaba desesperado sentido y coherencia a la coexistencia de su amigo Dolor.

Amor rueda por el suelo otro segundo más en vida, preguntándose a cada momento el único porqué.

Y no por qué encerrado,
y no por qué a oscuras,
y no por qué solo,
y no por qué a mí.

Amor cantaba en alto preguntando por más metáforas a aquellos que osaron volverlo a encerrar allí.
Decían que siempre gritaba lo mismo, que nunca bastaba ni la más melódica alteración... Y hablaban, y decían, y no pasaba de eso.
De haber ocurrido tal cosa hubiese yo creído con mucho gusto que Amor no era del todo ciego, solo un poco corto de vista...

Pero Amor... Amor entonaba; entonaba y desafinaba sin percepción temporal...
Amor veía venirse todo encima y no apartaba los dientes del suelo...
Amor proyectaba dudas perdidas, preguntando de nuevo el porqué...
Por qué trataban de matarlo pero aún todavía no dejarlo morir. 

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