No eres la primera persona en la que pienso cuando me despierto,
ni cuando me acuesto,
ni tampoco la causante de mis noches en vela.
No eres cada una de mis lágrimas,
ni mis versos,
ni mis puñetazos a la pared.
No eres mi mandíbula apretada,
ni mi sonrisa triste,
ni mi mirada vacía.
No eres en quién pienso cuando estoy borracha,
ni mi canción favorita,
ni mis resacas de por la mañana.
No eres mis pesadillas,
ni mis sueños más bonitos.
No eres el causante de mis suspensos,
ni del atontamiento que llevo a las ocho de la mañana,
ni las ojeras a causa de haber trasnochado.
ni las ojeras a causa de haber trasnochado.
No eres llegar al bus por los pelos,
ni perderle por un segundo.
No eres las risas de madrugada,
no eres los besos de buenas noches.
No eres,
quizá fuiste.
No eres,
soy yo.
quizá fuiste.
No eres,
soy yo.
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