Podría empezar por el principio, aunque ya no recuerdo cuál es. No sé en qué momento me convertí en esto. Podría empezar por decir que he vuelto a caer, pero sonaría absurdo: jamás he salido de esto. Siempre he estado enferma, lo mismo da la poca ayuda que he recibido. Lo mismo da. Quizá, en algún momento, escalé un par de metros la pared de este pozo tan profundo al que caí Dios sabe cuándo, y en el que cada día me resbalo un poco más.
Pero volví a caer de nuevo, más al fondo, donde parece imposible que pueda existir un color más oscuro que el negro, pero que existe.
Hace mucho tiempo que dejé de hacer esto. Por miedo al ''qué dirán'', por miedo al ''qué pensarán''. Por miedo. No debería haberlo dejado, porque ahora lo necesito más que nunca. Ocultarlo me ha hecho más daño del que pensaba, y ya no soporto más todo esto. Estoy cansada de mentir. Ya no me queda nada que perder. Estoy cansada, esa sería la palabra perfecta. Vivo en una mentira. Todo a lo que me abstengo es una mentira que he creado únicamente por miedo al rechazo. Ni siquiera ha funcionado.
Estoy sola, vacía, triste, rota, trastornada y muerta. Y no encuentro salida.
Pero lo mismo da, ya no sería capaz de salir.
Es la cobardía la que aún me mantiene en vida, pero un día será contrastada por el orgullo, y ese día, no muy lejano, ganará la batalla por fin.
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