No deja
de sorprenderme la facilidad con la que cambia una persona en un corto periodo
de tiempo. Un día te levantas y te das cuenta de que ya no eres tú. Has
cambiado, por algo, por alguien, pero has cambiado. Y tu yo del pasado ahora
permanece, pues eso, en el pasado. Y jamás volverá a estar presente, forma
parte de tu antigua vida. Un día te levantas y te sientes diferente, eres
consciente de que algo en ti ha cambiado, y lo que estás a punto de vivir será
completamente distinto a lo anterior. Eres consciente de que una nueva vida te
espera. Una nueva vida. Un día te levantas y te das cuenta de que has pasado
página, has pasado de capítulo. Aún quedan muchas hojas por delante, llenas de
momentos, pero también quedan muchas por detrás. Y nunca está mal echar un
vistazo atrás, aprender de los errores, para variar. Nunca está mal recordar, el
problema es cuando se dobla la esquina de la página y cada vez que abres el
libro acabas accidentalmente en esta. Y no te deja avanzar. Entonces es cuando
debes replantearte que algo debe cambiar. Pues, como decía al principio, no
deja de sorprenderme la facilidad con la que cambian algunas personas, lo
simple que les resulta desdoblar esa esquina, o simplemente no llegar a doblarla
nunca. Admiro enormemente todo aquel que es capaz de no aferrarse al pasado.
Porque a mí me parece tan cómodo y familiar que me es imposible no hacerlo. Las
experiencias pasadas son mis favoritas, y no me cuesta admitir que le tengo un
cierto pavor a los cambios. No a esos cambios cotidianos, hablo de los cambios
anclados a personas, a sentimientos. Hablo de los cambios que te hacen ponerte
a temblar. Hablo del amor, como siempre. Pero, un día te levantar y te das
cuenta de que ha llegado la hora, de que el tiempo al fin ha empujado esa
página que tanto te costaba pasar, y ha finalizado un capítulo más. Y mil
capítulos esperan aún, y mil historias de las que formar parte, y mil
personajes y diálogos aún no establecidos. Y márgenes, y puntos, y comas, y
espacios. Miles y miles de puntos final. O punto y seguido. O continuará…
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