Te doy las gracias
no por quererme
sino por permitir que te quiera
tan bien y tan fuerte
dejándome florecer hasta el infinito
y enseñándome
que puedo hacerlo
y que cuanto más quiera
más bonita me pondré
y desde más arriba
podré mirarlo todo,
gracias.
Que tú me quieras solo me aporta un colchón de caída
y no me importa matarme
si ya he tocado el Sol
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