Me dijisteis que un día habría de ser digna
y planetas y galaxias rodearían nuestra playa
bajarían del Olimpo dioses griegos dando saltos
y bajo clímax desgarrarían mi nombre en dos.
Brindaríamos desde el frío que resbala entre las olas
y en las piedras con las que la arena nos abraza al pasar,
y en la piel que de noche
se entremezcla con sudor
mirarían los peces, besaría la sal
que espumosa me viste desnuda en el mar.
Si solo el mar nos está mirando
que se pongan las botas marineros y piratas
porque esta noche es solo nuestra
y hace frío para andar pisando conchas.
¿Cuándo he merecido
estar viva en momentos
que inspirar sabe a azúcar
y llorar a cristal?
El verano se escurre
entre dedos y dedos
y sin hueco en la toalla
me apetece bailar.
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