Ayer volví a buscarte
entre tantas caras desconocidas.
Estabas en todas partes
y a la vez en ninguna,
como siempre
y como nunca.
Ayer volví a buscarte
entre tantos y tan pocos,
donde nadie era importante
o quizá sí, no tengo ni idea,
pero todos más que yo.
O algo así he oído por ahí.
Ayer volví a perderme
entre tantas historias,
movidas y llantos, cabreos y risas.
Pero, qué quieres,
habría pagado por solo perderme
entre tus historias un segundo más.
Ayer volví a perderme
entre fantasmas del pasado
que me confunden cada noche
con mensajes absurdos
que parecen razonables
a las dos de la mañana.
Nunca pasa nada bueno a partir de las dos de la mañana.
Y lo he aprendido por las malas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario