¿cómo sabemos que no asoman las Pirámides sobre el Sáhara?
¿que no cubren las arenas su cuerpo
hasta la cima,
como nubes las montañas?
Gigantes monumentales
colosos perezosos, durmientes pensantes
icebergs cremosos que destapan sus hocicos y hacia el sol abrasador
asoman
y nos dejan colocarnos encima
tocar su aspera piel
arena seca de otras manos ya lejanas
si excaváramos un poco
como nubes que se rompen
caeríamos hacia abajo
hacia dentro, a sus faldas,
y podríamos entender desde el otro lado
cómo viven los primeros,
qué cultivan bajo el cielo,
y la luz cegadora
del cielo.
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