Leyendo por fin palabras estimulantes que me recuerdan a la Blanca que soy y despierta de un largo letargo donde la tristeza y el desasosiego le nublaban la vista
oigo mi voz bajita pero oigo el pensamiento, ¡recuerdo!
no sé si soy más en sed de clarividencia o vuelve la manía o es simple y llanamente que la ausencia del peso me deja flotar y verlo todo más nítido y también más desenfocado por la lejanía
lo que sea que es, está funcionando, me recupero
burbujeante, me elevo
soy lista, afilada, aguda, escueta
lo irrelevante cobra importancia de nuevo
Ha hecho falta alejarse del más obsceno ser en bruto y volarse lejos de nuevo
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