miércoles, 11 de enero de 2017

Me he quedado sin verso

Estoy en un recital de poesía que no entiendo por qué habla
las palabras se cruzan sobre sí mismas
y gente hace rimas
que buscan sentido
que solo el que lee entiende,
y gente persiste en dividir frases
y hacer escalones
que duerman al fondo
y que se crucen
y tengan sentido
y no lo tengan
y que se crucen
y se cruzan
y se cruzan de brazos y no tienen razón.
Nunca.

Todo el mundo es yo aquí y a mí no se me ve al fondo
cuando pienso en conceptos encuentro desarrollos
cuando invento vestidos ya se visten de gala
y cuando me rizo las pestañas
ellos las tienen más largas que yo,
y dimito.
Todos son yo pero mejor.
Y a veces me cuesta creerlo.

Ayer estuve en un recital de poesía y pedí una cerveza aunque yo no quería,
me cobraron bien y aun así reclamé
y cobré
con tristeza de un día en el que todo había estado en orden.
No quise maquillarme porque si lloraba de frío creerían que es mentira,
no quise acercarme a nadie porque cuanto más tiempo pasa
más raro se piensa,
todo se vuelve de hojalata sin engrasar.
Me bebí mi cerveza, me senté en el fondo,
me vi reflejada en el espejo del salón
y estaba guapa, no había escrito,
y las luces rojas me brillaban en la cara
pintándome ángulos perfectos de Picasso,
y los versos en la sala volvían a cruzarse
y empecé mi piruleta
e interrumpí el recital con el plástico.

Todos hablaban poesía y yo recitaba prosa dentro
todos decían maestría y yo solo pensaba en que eran yo
cuando rozo las estrellas.
La primera poesía habló de mí
la segunda habló de ti conmigo
la tercera habló de ella mía
y no quise escuchar ningún poema más
ni volver a dejar que me empujen al cielo.

Es el primer día que me digo en alto que el arte no se creó para mí, y aunque me quiera reír por imbécil me escuece
y quema con cuerdas;
poesía no es mía ni lo ha sido nunca y me di cuenta ayer
yo que le he dedicado tanto tiempo
y resulta que



[Me he quedado sin verso]

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