martes, 22 de noviembre de 2016

Luna es tan bonita que es de todos menos suya

Voy a por mi abrigo y a mirar la Luna tanto
que me duelan los ojos de cielo y estrellas.
Voy a saltar y agarrar mis rodillas
para no tocar Tierra nunca más.
No eres pasado, ni fuego ni nieve,
yo quiero estar lejos y dejar de saber.

Quien fuera sirena perdida en la espuma
que loca enloquece al verte pasar.
Quien fuera marea y sombras que buscan
tenerte tan cerca,
¡Luna!
que mirar al cielo sea perder el tiempo.

No puedo creer que tras noches y días
de verte pasear (a veces medio desnuda)
me vaya a marchar sin haber asomado
más que la cabeza
por el balcón.
Si entonces salto y no buscas ahogarme,
si entonces rozo y no gritas ni lloras,
si entonces me brindas tu otra mejilla
prometo pintarte tan bonita, o más.
Luna.

No quiero morir sin ser polvo de estrellas.
Las ventanas me aburren y todo va a salir bien.
La acción me reclama, ¿puedo pisarte hoy?
Eres digna de rezo e invasión colonial.

Quiero estar viva y no olvidar esto hasta el mismísimo día que muera.

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