sábado, 4 de julio de 2015

La chica de los trastornos

Loco es aquel que habla de locura sin mencionar el vaivén de sus caderas.

Es la persona cuerda más tocada que he conocido jamás.
Es incapaz de dejar de leer sin terminar el capítulo. 
Y después de ese siempre viene el ''uno más y lo dejo''.
Canta frente al espejo y rasga las cuerdas de su guitarra imaginaria al ritmo que le da la gana.
Baila en la ducha porque tiene más riesgo.
Todas las mañanas pone el despertador cinco minutos antes porque siempre quiere dormir cinco minutos más.
Unta la tostada entera y deja más de la mitad.
Tiene guardadas más de cien canciones y siempre empieza por la misma.
Escribe con bolígrafo negro porque el negro combina con todo.
Inventa historias donde no las hay.
Y miente porque la vida es demasiado corta.
Siempre piensa en frío porque es adicta a las venganzas.
Aunque dentro quema a más de ciento ochenta grados.
Fuma cigarrillos a escondidas y luego conecta otra vez la alarma de incendios.
Engulle chicles como si el mundo se acabara.
Piensa más en ayer que en mañana.
Cada vez que enferma piensa que va a morir.
Y cuando se recupera quiere enfermar de nuevo.
Es incomprensible.
Se pone botas porque dice que así puede pisar más fuerte.
Susurra los te quiero para que sean suyos y de nadie más.
Cuando llueve se quita la capucha.
Cuando nieva no pisa la nieve.
Dice que su sonido le da escalofríos.
Y qué guapa está cuando se le congelan las mejillas.
Y qué guapa está cuando algo le da rabia.
Escribe poesía aunque no sabe rimar.
Escribe prosa aunque no sabe soñar.
Viaja a la luna.
Se recoge el pelo porque así ve más mundo.
Sonríe como una niña sin dientes.
Y llora como un cachorrito.
Todas las noches puedo ver como muere.
Y todas las mañanas como nace de nuevo.
Cada vez que se ríe le entra el hipo.
Da abrazos de oso y besa como la última vez.
Odia con todo el cuerpo y asesina con la mirada.
Da saltos de alegría por un helado de frambuesa.
Su colonia huele a que todo va bien.
Y su casa por la mañana a café con leche y dos de azúcar.
El cine le da sueño y la piscina, hambre.
Para ella el frío es demasiado frío y el calor demasiado caliente.
Me roba la manta todas las noches.
Siempre se olvida de ponerse pendientes.
Se hace doscientas mil fotos y borra trescientas mil.
Se baña en sujetador.
Cuenta las estrellas para saber cuántos deseos le quedan.
Nunca apaga la luz del pasillo.
Camina descalza por casa y patina en calcetines.
Odia el silencio porque parece que el mundo se para.
Y ella siempre está en movimiento.
Mira las calorías y después se termina el paquete.
Comparte todo menos opinión.
Se pinta las uñas porque sino las siente desnudas.
Se arranca la piel de los labios.
No come tarta en su cumpleaños.
Graba películas y luego nunca las ve.
Es acuario, pero siempre dice cáncer.
No se maquilla porque odia desmaquillarse.
Le gusta estar sola.
Le gusta ser suya.
Hace daño sin querer.
Piensa mirando el suelo y dibuja con los ojos cerrados.
Está enferma por dentro y su cabeza tiene mil demonios.
Y la vida le puede.
Y ella puede conmigo.

Siempre ha sido la más fuerte de los dos.

Vive.

Muere.

Se desnuda el alma y entonces es la chica más bonita de la Tierra.
Quiere de mentira porque de verdad le duele.
Está como una jodida regadera.
Pero su locura no es comparable con la que siento yo por ella.
Está loca, ella es la mismísima locura.
Está hecha de trastornos.
De amor. 
De vida.
De deseo.
Y yo estoy loco por ella.
Por sus trastornos y por sus te quiero.

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