lunes, 26 de enero de 2015

Tardes de domingo

Los domingos tienen algo que no tienen el resto de días. Hacen que me apetezca escribir poesía, cuando nunca he sido capaz de hacerlo. Hacen que me entren ganas de llorar, simplemente por seguir existiendo. Los domingos tienen algo. Siempre me gusta mirar donde me encuentro en cada momento, y hoy me encuentro lejos. Hoy me encuentro lejos de donde me gustaría estar. Creo que no estoy cerca de casi nada de lo que me gustaría estarlo. No quiero ponerme a quejarme aquí a blasfemar, a criticar el mundo, a compadecerme… pero me habéis pillado en un momento triste. Y yo, en los momentos tristes escribo. Y lloro. Escribo y lloro mucho. Porque es lo que me gusta hacer cuando me pongo triste. Llorar, pensar, ver fotos. Todo lo que implique masoquismo sentimental. Me gusta, soy así. Hoy me he dado cuenta de lo que he perdido por el camino, y las lágrimas no me dejan ver con claridad lo que he ganado, cosa que anima a que siga llorando. Pero me gusta llorar. Hace que me sienta viva, me hace parecer una persona. Una persona de carne y hueso, viva, a pesar de que haya momentos en los que no me sienta así. Hoy me he dado cuenta de que, pase el tiempo que pase, aunque lo haya superado, aunque me convenza a mí misma de que aquello es el pasado siempre habrá una parte de mí que me lleve la contraria. Siempre habrá una pequeña Blanca que se agarre al pasado y patalee, de puñaladas a mi corazón de vez en cuando y me provoque lágrimas. Siempre habrá una parte de mí que peligrosamente esté dispuesta a caer. Y yo no puedo hacer nada, pues no depende de mí. El tiempo, al parecer, se toma su tiempo para curar heridas, para sanar realidades. Y no me queda otra que conformarme y seguir esperando, a pesar de ser consciente de que esa Blanca jamás pisará la tumba. Se alimenta del amor, y es demasiado fuerte. Ella es la que me quema y me rompe, y me mata. Ella es la que abre las heridas y la que hace que el tiempo pase tan lento, casi eterno. Que no giren las agujas del reloj. Y solo me queda conformarme y esperar, esperar a que alguien aparezca y mate a esa pequeña Blanca, que no hace más que hacerme daño. Que no me deja despertar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario